martes, 7 de julio de 2009

Politica: falta de sustancia

Escrito en su blog por Joaquin Leguina.

Con ocasión de unas ya lejanas elecciones, tuve un debate televisivo con un adversario que se llamaba –y se llama- Alberto Ruiz-Gallardón… y, dado que era un hueso duro de roer, el partido tuvo a bien enviarme a dos “sparrings” que, desde luego, conocían su oficio. Lo malo es que se trata de un “oficio de tinieblas”.

Así se deduce del decálogo que se empeñaron en que yo aprendiera:

I La gente ve debates políticos porque le gusta la televisión, no porque le interese la política. Por tanto, tenga usted muy presente: a) Que nadie sigue un argumento de más de dos pasos… en el momento de abordar el tercer paso, los espectadores se han ido al baño. b) El mensaje mejor es el tautológico: 2 es igual a 2. No se complique la vida intentando explicar que 2 más 2 son 4.

II No intente convencer a su contrincante. Nunca le va a dar la razón.

III Sólo debe discutir de lo indiscutible.

IV El debate lo gana quien consigue que se hable de lo que él quiere. V No se enfrente al moderador, los espectadores siempre se identifican con él.

VI Sosiego y humor. Usted está invitado en el salón-comedor del votante. No le ponga mala cara, no le amargue la cena.

VII Evite las tensiones.

VIII A la confianza sólo se llega por el optimismo

IX Dosifique la munición para que le aguante todo el tiempo que dure el debate.

X Usted no está obligado a responder a las preguntas que le haga su adversario. Estos “mandamientos” se encierran en dos: 1º Ponga su mejor sonrisa y 2ºEstá usted ante una manada de borregos: no se le ocurra parecer inteligente.

Cualquier lector comprenderá que estamos ante la balada de la trivialidad. Una apuesta por la desfachatez… y lo malo no es eso, sino que estos gurús se han apoderado de la mente de muchos líderes invitándoles a la ocurrencia y a la irresponsabilidad. Así nos luce el pelo.

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