martes, 8 de septiembre de 2009

Política Emocional

La verdad es que últimamente, y sobre todo con el caso de la central nuclear de Garoña, me ha dado pena ver como decisiones sobre nuestro futuro energético no se basaban en decisiones aconsejadas por científicos, sino que se basaban en la política emocional. Se convierten en actos dirigidos a provocar a los más acérrimos de un partido u de otro en busca del voto, en vez de en buscar lo más conveniente para todos los españoles.

Ahora, con la gripe A tipo H1N1 de 2009 nos ocurre, básicamente, lo mismo. Lejos de seguir los consejos de los médicos y expertos en microbiología, se hace política, provocando el miedo y el pánico de forma absurda. Sólo por un puñado de votos.

En el caso de Garoña, debería haberse conseguido dos dictámentes: uno del consejo de seguridad nuclear (como bien se hizo) y el otro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y haber elaborado un plan (en caso de decidir el cierre) de viabilidad económica para la zona. Teniendo en cuenta el informe del consejo de seguridad nuclear, y teniendo en cuenta la intención de cerrar la central, lo más lógico hubiera sido alargar esos 10 años la vida de la central nuclear, tiempo más que suficiente para elaborar un plan de viabilidad económica para la zona a largo plazo. Pero sabemos que no fué esa la decisión.

En el caso de la Gripe A, deberían tomarse las medidas normales, como en el caso de la gripe común, ya que su peligrosidad es baja. De momento parece que, por una vez, lo están haciendo medianamente bien. Esperemos.

El caso es que espero, pero se que sin posibilidades, que empiezen a hacer política nacional y abandonen esta política emocional, que terminará por hundir el país.

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